Largo y tendido se ha hablado acerca de la relación controversial entre el mercado laboral y la inserción al mismo de jóvenes recién graduados. Muchos empresarios coinciden que los contenidos recibidos por los jóvenes no terminan de satisfacer las necesidades de las empresas, que invierten miles de euros en capacitaciones constantes a sus empleados. Por esa razón y para reducir gastos, en las búsquedas que se realizan, se tiene como condición principal, una serie de competencias previas que garanticen que el empleado puede desempeñarse tal como la empresa lo necesita.
Si hay algo que los jóvenes saben al graduarse, es que la competencia será muy dura puesto que hoy el sistema laboral ha reducido considerablemente sus plazas debido principalmente a la crisis financiera, que hizo retroceder al mercado laboral tradicional, donde solamente las industrias relacionadas con los servicios públicos o privados (tales como servicios públicos de agua electricidad o gas, o servicios privados como la telefonía celular e Internet) han logrado mantener valores de empleo constantes.
La industria manufacturera es la que más ha sufrido la crisis puesto que solamente en lo referente a la metalurgia (talleres y fábricas de automóviles) se han perdido alrededor de 20 mil puestos de trabajo. En todo el continente europeo los efectos de la crisis provocaron además que las empresas comenzaran una reducción de personal y haya echado mano a las suspensiones transitorias de trabajadores.
Mientras tanto en la rama de servicios, las ganancias se han multiplicado considerablemente como lo sucedido con la empresa Enel Spa, la empresa de bandera italiana considerada una de las mas importantes de toda Europa, que en el primer semestre de este año ha obtenido ganancias superiores a las que la misma empresa pronosticaba. El rubro servicios sigue conglomerando puestos de trabajo ya que servicios como el de Internet se ha extendido hacia todas las esferas sociales y se convirtió en una verdadera necesidad.
Diversos autores indican que el crecimiento del rubro servicios tiene que ver directamente con el crecimiento de las nuevas tecnologías aplicadas a los servicios que se comenzaron a informatizar. Por esa razón, los aspirantes que recién se gradúan tienen como difícil misión acondicionarse a los cambios que justamente la tecnología ha producido en el ámbito laboral.
Los jóvenes graduados tienen en si un difícil panorama al enfrentarse con una crisis económica que parece estar lejos de terminar y de poder prepararse ante los cambios crecientes del mercado. Conseguir trabajo representa una ardua tarea para el joven, pero no es imposible.
Sin embargo, para poder tener una magnitud mayor de la situación, habría que diferenciar lo que ocurre a la salida de la educación secundaria, y lo que sucede cuando los jóvenes se gradúan del bachillerato e ingresan a la formación universitaria.
Al finalizar la educación secundaria, el estudiante cuenta ya con unos 16 años y allí su elección acerca de estudiar bachillerato allanará su camino hacia la universidad, pero no todos podrán continuar sus estudios sin un aporte económico puesto que los padres ya no cuentan con los fondos necesarios para seguir manteniendo monetariamente a sus hijos. Por esa razón, los jóvenes salen al mercado laboral con expectativas, ganas pero principalmente con la incertidumbre de no saber lo que el destino puede depararles.
La educación en los jóvenes españoles parece según la visión empresaria como insuficiente ya que los contenidos de las asignaturas no colman las necesidades de las empresas puesto que no existiría una concordancia con lo que se les enseña a los estudiantes con la práctica que las instituciones educativas le brindan. Poder combinar estas dos actividades garantiza, según la visión empresarial, una salida viable a la crisis y una posibilidad real de empleo para miles de personas en todo el continente.