En el proceso de conseguir trabajo, la mayoría de las personas focaliza sus esfuerzos en desarrollar un curriculum a través del cual puedan mostrar, al posible empleador, sus puntos fuertes y experiencias que lo distinguen del resto de los aspirantes al puesto. Sin embargo, éste no es la única herramienta que se puede desplegar para llamar la atención de la organización.
La importancia de generar una estrategia con la cual uno se destaque con una simple leída del curriculum y otras cuestiones, radica en que la mayoría de las persona encargadas de seleccionar personal no suelen tomarse mucho tiempo para la búsqueda del mismo. Debido a su capacidad, con sólo ver uno, pueden detectar quien coincide con el puesto y quien no lo hace.
Es por lo dicho, que los expertos en el tema, recomiendan acompañar al CV con una carta de presentación. Se denomina así a un escrito realizado por aquel que se postula para el empleo, dirigida a su seleccionador o a la empresa.
El objetivo de la carta de presentación es similar al de curriculum, captar el interés y conseguir una entrevista, pero brinda una forma distinta de hacerlo. La diferencia está en que se puede mostrar el estilo personal y rasgos de la personalidad, a partir de la posibilidad de redactarla libremente.
Asimismo, las cartas de presentación permiten que aquel que se está ofreciendo para un determinado puesto, demuestre porqué es el indicado. Es decir, más allá de su formación educativa y anteriores trabajos, pueda expresar las razones que lo constituyen en el mejor candidato.
No obstante las variantes que cada uno pueda crear, las cartas de presentación suelen contar con cuatro partes. En primer lugar, se encuentra el saludo, que se recomienda dirigirlo a la persona a la cual la va a leer. Sino se lo conoce, conviene investigar, ya que la personalización ayuda a llamar la atención.
Seguida a la anterior, se encuentra la introducción, en la cual se realiza la primera presentación y se debe establecer el porqué se desea conseguir el trabajo en esa particular empresa. Para este punto, resulta recomendable conocer algunos datos sobre la misma, ya que esto permitirá realizar la redacción detalladamente.
La tercera etapa es la más importante y consiste en el cuerpo. En ésta el postulante debe venderse, destacando que sus habilidades y capacidades lo convierten en la persona ideal para el empleo en cuestión. Aquí se pueden agregar las características de la carrera o historia que lo convierten en el sujeto que la empresa estaba buscando.
En último lugar debe escribirse el cierre, en el cual se debe proponer la concreción de una reunión. Aunque usualmente se pongan frases hechas, lo mejor es demostrar la creatividad a través de ésta sección.
Una cuestión fundamental a tener en cuenta, a la hora de redactar nuestra carta de presentación, es el lenguaje qué se utiliza y cómo se lo hace. Se aconseja recurrir a frases cortas y concisas en párrafos de iguales características. Asimismo, se debe cuidar la gramática y ortografía, porque errores de ésta calaña pueden dejarnos fuera del proceso de selección.
Existen una serie de consejos para realizar cartas de presentación de calidad y que se destaquen entre la pila de curriculums. Al igual que estos últimos, no debe mentirse y lo que se diga debe representar la realidad de las capacidades y habilidades que se tengan. Asimismo, se recomienda no repetir información que se encuentre en éste, sino resaltar la más importante.
En relación a la actitud que se debe demostrar, se prefiere seguir el optimismo, sin exagerar. Es decir, sin ser muy efusivo y a la vez, sin dar lastima o dar inicios que se está rogando para obtener un lugar en la empresa.